Hay quien dice que en internet todo lo que se publica debería responder a una estrategia SEO, llevar una palabra clave bien estudiada y aspirar a aparecer en la primera página de Google.
Este artículo no.
Nace por otra razón mucho más sencilla. Porque el verano siempre me invita a parar, a mirar hacia atrás, a poner un poco de orden entre tantos días vividos deprisa y recordar por qué decidí emprender este camino. Y este año sentía que también me invitaba a dar las gracias.
Cuando terminé mi etapa de 24 años en la radio pensé que lo que más iba a echar de menos serían los micrófonos. Me equivoqué. Lo que realmente añoraba era la posibilidad de contar historias que merecieran ser contadas, conversar con personas interesantes y seguir aprendiendo cada día. Con el tiempo descubrí que eso no dependía de un medio de comunicación. Dependía únicamente de seguir sintiendo curiosidad.
Y, precisamente, de curiosidad ha estado lleno este primer semestre del año.
No escribo estas líneas para hacer un listado de logros. Ni mucho menos. De hecho, quienes me conocen saben que siempre me ha resultado más cómodo hablar del trabajo de las demás personas que del mío. Pero también he aprendido que celebrar los pequeños pasos no es falta de humildad. Es una manera de agradecer la confianza, las oportunidades y de recordar que nada de esto sucede por casualidad.
Durante estos meses he tenido la inmensa suerte de volver a hacer una de las cosas que más feliz me hacen: conversar.
Una parte esencial de mi trabajo como periodista freelance en Gipuzkoa, pero también como presentadora y moderadora de eventos, es precisamente crear esos espacios de conversación donde las personas y sus historias son protagonistas.
Porque entrevistar nunca ha consistido para mí en hacer preguntas. Entrevistar es escuchar, crear un espacio donde la otra persona pueda detenerse unos minutos y compartir algo que quizá no había dicho antes. Es un ejercicio de presencia y, en una época marcada por la velocidad, me sigue pareciendo casi revolucionario.
Uno de esos momentos llegó de la mano de un encuentro Literaktum, donde pude conversar David Foenkinos. Hay escritores que parecen trasladar la sensibilidad de sus novelas también a la conversación. Con Foenkinos ocurrió exactamente eso. Fue uno de esos encuentros en los que el tiempo parecía bajar el ritmo y la literatura se convertía en un puente para hablar de la vida. Y así fue.
Hubo también tiempo para cambiar completamente de registro. Los Forbes Talks representan otro tipo de conversación, un espacio donde las ideas, el liderazgo, la empresa y la innovación toman protagonismo, en este caso hablando de creatividad. Disfruto especialmente de estos formatos porque me permiten moverme entre mundos distintos. La cultura y la empresa tienen mucho más en común de lo que a veces pensamos: ambas necesitan buenas historias para conectar con las personas.
Y si algo me sigue sorprendiendo después de tantos años de profesión es comprobar que las mejores entrevistas no entienden de etiquetas. Da igual que tengas delante a un escritor, una directora de cine, una persona emprendedora o alguien que acaba de empezar su carrera. Lo importante sigue siendo exactamente lo mismo: escuchar de verdad.
Por eso guardo también un recuerdo muy especial de la conversación con Arantxa Echevarría para hablar de su nuevo filme “Cada día nace un listo”. Siempre me interesa conocer qué ocurre detrás de una película, qué preguntas se hizo quien la dirigió, qué dudas aparecieron durante el proceso y qué parte de sí misma ha dejado inevitablemente en la historia. Porque las películas empiezan mucho antes del primer día de rodaje y terminan mucho después de que aparezcan los créditos.
Algo parecido ocurrió durante Korner Festibala, donde tuve la oportunidad de conversar con David Serrano, Pilar Castro y Secun de la Rosa acerca de una película estrenada hace 23 años y que, a día de hoy, sigue siendo recordada, Días de fútbol. Fue uno de esos encuentros donde el humor aparece de forma espontánea, donde el público también acaba formando parte de la conversación y donde una recuerda por qué el directo sigue teniendo algo irrepetible. Nada sustituye a la energía compartida ni a esa sensación de estar construyendo un momento único entre quienes están sobre el escenario y quienes ocupan las butacas.
También te digo, ¿eh? Cuando emprendes las imágenes bonitas suelen ser apenas un pequeño porcentaje de la realidad. Detrás hay muchas horas preparando entrevistas, documentándome, escribiendo, corrigiendo, escuchando y pensando cómo comunicar mejor. Y, sobre todo, intentando ser coherente con una idea que me acompaña desde hace años y que forma parte del ADN de mi proyecto: la comunicación consciente.
Vivimos en una época donde parece obligatorio publicar constantemente, opinar sobre todo y medir el éxito únicamente por los números. Yo sigo creyendo en otra forma de comunicar. En la comunicación cocinada a fuego lento, en la que pone a las personas en el centro, en la que intenta aportar más que llamar la atención y en la que entiende que no todas las historias necesitan un titular estridente para ser importantes. Quizá esa forma de trabajar sea menos ruidosa, pero también me permite dormir tranquila. Y eso tiene un valor enorme.
Cuando miro atrás y veo este primer semestre no pienso tanto en los nombres propios que han pasado por delante del micrófono. Aunque, si hago memoria, inevitablemente aparecen algunos que me han regalado conversaciones memorables: a David Foenkinos, Arantxa Echevarría, David Serrano, Pilar Castro, Secun de la Rosa y los Forbes Talks, ya mencionados, se unen la entrevista con el escritor Ibon Martín en la Feria del Libro de Donostia o el coloquio sobre la serie Cochinas durante el festival de series Crossover. Más que una lista de personas o de eventos, para mí representan algo mucho más valioso: la confianza de quienes han querido compartir conmigo un rato de conversación y la suerte de poder seguir dedicándome a aquello que más me gusta hacer.
Pienso en la confianza. En todas las personas e instituciones que han decidido contar conmigo para acompañar sus proyectos. En quienes siguen creyendo que una buena moderación puede mejorar un evento, en quienes buscan una voz para dar vida a un vídeo, en quienes entienden que un pódcast puede convertirse en una herramienta transformadora y en quienes siguen apostando por el periodismo como una manera de construir conversaciones de calidad.
A todas ellas, gracias.
Y gracias también a quienes estáis al otro lado. A quienes leéis estos artículos, compartís un proyecto, recomendáis mi trabajo o aparecéis en el momento justo con una llamada inesperada. El emprendimiento tiene mucho de incertidumbre, pero también muchísimo de comunidad. Y eso no se puede medir con ninguna analítica web.
Ahora toca verano. Toca bajar un poco el ritmo, leer más, escuchar mejor y llenar la mochila de nuevas historias. Porque si algo he aprendido en estos meses es que nunca sabemos cuál será la próxima conversación que nos cambiará un poco por dentro.
Ojalá septiembre vuelva cargado de ellas.
Porque, al final, los algoritmos cambian. Las tendencias pasan. Pero las buenas conversaciones siempre encuentran la manera de quedarse.
Feliz verano.
¡Wow Olga! Los que te conocemos no teníamos ninguna duda de que tu etapa como freelance iba a ser un éxito. Eres una gran profesional y todo lo que estás consiguiendo es el fruto de tu trabajo y dedicación. ¡¡Por muchos éxitos más amiga!!
Muchas gracias, Ruth. Tener amigas como tú al lado tambien te impulsa para seguir en el camino. Un abrazo enorme.
Tu palabra no solo comunica, también transforma y aporta valor real al mundo. Me encanta cómo logras alinear la estrategia de comunicación con los valores más humanos en cada proyecto que te involucras, tu sensibilidad marca la diferencia.Tienes el don muy especial que es el escuchar y comunicar desde el corazón sin perder ni un ápice de profesionalidad. Para tí no hay proyecto pequeño sino «Grandes», pasiones…eres un Lujo Profesional y un lujo leerte y escucharte.
Muchas gracias, Paloma. Tú siempre ahí, y que no me faltes. Abrazo fuerte.
Vamooosss!! Y lo que te queda por alcanzar !!! No teníamos ninguna duda de que con tu trabajo y tesón iban a salir cosas muy bonitas .. como tú!!
¡Gracias, Sani! Tu comentario es un chute de energía. Un abrazo fuerte.