El único artículo que no he escrito para posicionar en Google (y quizá el más importante para mí)

Hay quien dice que en internet todo lo que se publica debería responder a una estrategia SEO, llevar una palabra clave bien estudiada y aspirar a aparecer en la primera página de Google.

Este artículo no.

Nace por otra razón mucho más sencilla. Porque el verano siempre me invita a parar, a mirar hacia atrás, a poner un poco de orden entre tantos días vividos deprisa y recordar por qué decidí emprender este camino. Y este año sentía que también me invitaba a dar las gracias.

Cuando terminé mi etapa de 24 años en la radio pensé que lo que más iba a echar de menos serían los micrófonos. Me equivoqué. Lo que realmente añoraba era la posibilidad de contar historias que merecieran ser contadas, conversar con personas interesantes y seguir aprendiendo cada día. Con el tiempo descubrí que eso no dependía de un medio de comunicación. Dependía únicamente de seguir sintiendo curiosidad.

Y, precisamente, de curiosidad ha estado lleno este primer semestre del año.

No escribo estas líneas para hacer un listado de logros. Ni mucho menos. De hecho, quienes me conocen saben que siempre me ha resultado más cómodo hablar del trabajo de las demás personas que del mío. Pero también he aprendido que celebrar los pequeños pasos no es falta de humildad. Es una manera de agradecer la confianza, las oportunidades y de recordar que nada de esto sucede por casualidad.

Durante estos meses he tenido la inmensa suerte de volver a hacer una de las cosas que más feliz me hacen: conversar.

Porque entrevistar nunca ha consistido para mí en hacer preguntas. Entrevistar es escuchar, crear un espacio donde la otra persona pueda detenerse unos minutos y compartir algo que quizá no había dicho antes. Es un ejercicio de presencia y, en una época marcada por la velocidad, me sigue pareciendo casi revolucionario.

Coloquio en el preestreno de la serie Cochinas para el Festival Crossover.

Y si algo me sigue sorprendiendo después de tantos años de profesión es comprobar que las mejores entrevistas no entienden de etiquetas. Da igual que tengas delante a un escritor, una directora de cine, una persona emprendedora o alguien que acaba de empezar su carrera. Lo importante sigue siendo exactamente lo mismo: escuchar de verdad.

También te digo, ¿eh? Cuando emprendes las imágenes bonitas suelen ser apenas un pequeño porcentaje de la realidad. Detrás hay muchas horas preparando entrevistas, documentándome, escribiendo, corrigiendo, escuchando y pensando cómo comunicar mejor. Y, sobre todo, intentando ser coherente con una idea que me acompaña desde hace años y que forma parte del ADN de mi proyecto: la comunicación consciente.

Vivimos en una época donde parece obligatorio publicar constantemente, opinar sobre todo y medir el éxito únicamente por los números. Yo sigo creyendo en otra forma de comunicar. En la comunicación cocinada a fuego lento, en la que pone a las personas en el centro, en la que intenta aportar más que llamar la atención y en la que entiende que no todas las historias necesitan un titular estridente para ser importantes. Quizá esa forma de trabajar sea menos ruidosa, pero también me permite dormir tranquila. Y eso tiene un valor enorme.

Cuando miro atrás y veo este primer semestre no pienso tanto en los nombres propios que han pasado por delante del micrófono. Aunque, si hago memoria, inevitablemente aparecen algunos que me han regalado conversaciones memorables: a David Foenkinos, Arantxa Echevarría, David Serrano, Pilar Castro, Secun de la Rosa y los Forbes Talks, ya mencionados, se unen la entrevista con el escritor Ibon Martín en la Feria del Libro de Donostia o el coloquio sobre la serie Cochinas durante el festival de series Crossover. Más que una lista de personas o de eventos, para mí representan algo mucho más valioso: la confianza de quienes han querido compartir conmigo un rato de conversación y la suerte de poder seguir dedicándome a aquello que más me gusta hacer.

Pienso en la confianza. En todas las personas e instituciones que han decidido contar conmigo para acompañar sus proyectos. En quienes siguen creyendo que una buena moderación puede mejorar un evento, en quienes buscan una voz para dar vida a un vídeo, en quienes entienden que un pódcast puede convertirse en una herramienta transformadora y en quienes siguen apostando por el periodismo como una manera de construir conversaciones de calidad.

A todas ellas, gracias.

Y gracias también a quienes estáis al otro lado. A quienes leéis estos artículos, compartís un proyecto, recomendáis mi trabajo o aparecéis en el momento justo con una llamada inesperada. El emprendimiento tiene mucho de incertidumbre, pero también muchísimo de comunidad. Y eso no se puede medir con ninguna analítica web.

Ojalá septiembre vuelva cargado de ellas.

Porque, al final, los algoritmos cambian. Las tendencias pasan. Pero las buenas conversaciones siempre encuentran la manera de quedarse.

Feliz verano.

6 comentarios en «El único artículo que no he escrito para posicionar en Google (y quizá el más importante para mí)»

  1. ¡Wow Olga! Los que te conocemos no teníamos ninguna duda de que tu etapa como freelance iba a ser un éxito. Eres una gran profesional y todo lo que estás consiguiendo es el fruto de tu trabajo y dedicación. ¡¡Por muchos éxitos más amiga!!

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  2. Tu palabra no solo comunica, también transforma y aporta valor real al mundo. Me encanta cómo logras alinear la estrategia de comunicación con los valores más humanos en cada proyecto que te involucras, tu sensibilidad marca la diferencia.Tienes el don muy especial que es el escuchar y comunicar desde el corazón sin perder ni un ápice de profesionalidad. Para tí no hay proyecto pequeño sino «Grandes», pasiones…eres un Lujo Profesional y un lujo leerte y escucharte.

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